viernes, 2 de diciembre de 2011

Vida de Herejías

Mira cómo dejo a los buitres
dando vueltas a tu alrededor
esperando cualquier descuido...
Los cuervos que te observan
te sacarán los ojos.
Te voy llevando por caminos
de estigio, oscuros y fríos.
¿Aún corres?
Abandona cualquier doctrina
que te hayan enseñado.
En este mundo,
mando yo.
Voy resistiéndome al tiempo
ódiame si quieres
estoy arrancándote el orgullo
dejándote heridas
profundas y limpias.
Las cicatrices que llevas
son gracias a este camino
dulce y amargo.
Agrediendo la acción, devolviendo la reacción.
Causa y efecto.
Hambriento, me alimento de almas
de los más débiles
engendrando la locura.
Entiérrame lo más profundo
que puedas
cuando ya no tengas más razón de ser.
El final será ennegrecido
arrojando a la oscuridad todo lo que ves.
¿Tanto camino para acabar así?
Sientes como tu dignidad se marchará
matando lo que pudo haber sido
cuando estés cansado para pelear.
Dejo que desangres el día,
que rías hasta enloquecer
dejándote que agarres el mundo
y lo sacudas a tu merced,
hincar el diente en todo lo que deseas
que sea tuyo.
Y hago que vuelvas a extrañarlo,
soy tan caprichosa...
Sabes que irás conmigo
quieras o no.


viernes, 26 de agosto de 2011

Hoja de Otoño

El viento anuncia cambios,
interrumpe sus rugidos el silencio,
rompe la calma el aire conmovido.
Y hoja de otoño se desprende
de su rama, de su árbol.
Cae, y cae poco a poco,
se tambalea de esquina a esquina,
de rincón a rincón.
Hoja de otoño no siente
el cosquilleo de una nueva mañana,
que con su rocio riega su haz,
riega su envés.
No, no siente, el sol que la calienta
desde su punta a su tallo al amanecer,
ni desde el tallo a la punta al atardecer.
Hoja de otoño ya es esclava del viento,
que gira a su merced.
Pierde sus fuerzas, pierde su libertad,
se arrastra y reniega en cada golpe
en luchar por su vida.
Hoja de otoño ya no lleva el nombre,
ya no pertenece al árbol
que la vio la nacer,
Dime hoja de otoño
¿cuál será la parada esta vez?
No lamentes el destino
que nuestro consuelo
aún tiene que aparecer...
Cómo hoja de otoño me muevo
por la vida, sin lugar de partida,
sin lugar a dónde volver.


miércoles, 15 de junio de 2011

Pájaro exótico

Hay quién persigue tu pista para alcanzar tu vuelo.
Y no sabían de ti...Ni de lo que te gustaba hacer...
Ni cómo perseguías las gotas que escapaban de la fuente,
que saltaban juguetonas entre la piedra de mármol blanca.
Relucientes bajo los rayos dorados que acariciaban tu piel.
Que te gustaba oler entre la hierba
las señales ancestrales.
Y te gustaba la primavera por su brillo
aunque todos apostaban por los colores.
Entre las miradas perplejas
que dejabas a tu paso,
¡el descubrimiento ante lo insólito!
Cómo decir que eras un pájaro exótico
de plumaje vivo,
que despierta todos los sentidos.
Que dabas vida
en los lugares más lúgubres.
Sentía en el alma
todos esos sentimientos
que sólo me llegaron a rozar.
Ávidos y audaces.



viernes, 3 de junio de 2011

La encerrona

Llevábamos unos cuántos años juntos, cargándolos a la espalda. Dónde crecía una amistad fuerte, sincera y desinteresada. 
Acostumbraba a enseñame todo aquello que él ya conocía. A esperarme cuando me quedaba atrás, y a enseñarme a empujar por mí mismo.
Después de la primavera, a pesar de ese buen tiempo que invitaba a tumbarse bajo los olmos en las plácidas sombras, él no podía dejar de sentir conjoga y soledad. Ni el tiempo cura las heridas más profundas...
Corríamos desorientados por estrechas calles, dónde el único rumbo era el itinerario marcado por un destino.
Asustado, mirada al norte, hacia impulsos por coger velocidad, con fuerza, con persitencia. Por sólo salir de ahí. Observaba con tristeza, algunos caídos en la carrera. Inútil sería ya rezar por ellos. 
Y llegada al destino. ¿ Afortunados? 
Muchos se lo preguntaban hacia sus adentros, en la espera eterna. Impacientes, almas en vilo, cuerpos presentes, y mentes que deseaban estar en cualquier otro lugar. Oscuridad plena... Nos sentíamos desorientados, desamparados, sólo buscábamos una salida.
Él fué el primero, mi gran amigo. Fuerte e inteligente, noble... 
Arrancó entre jaurías que asomaban por gradas de piedra. Que alardaban hacia el centro de atención para todo espectador.
Y yo le miraba entre las rejillas de la puerta grande de madera bloqueada.
Mi respiración era ensordocedora, cuando más aumentaba la tensión. Leía en sus ojos la humillación, la pena, el dolor de la verdadera pena que nacía de actos injustificados y crueles. Frutos de mentes primitivas y perversas, ausentes de almas que removiesen conciencias. Era ahí cuando te dabas cuenta de que ya todo se daba por perdido.
Observaba como daba vueltas a la plaza, buscando una salida, un lugar por donde escapar de allí.
Aquella lanza fue como si me la dieran a mí. Cuando brotaban la sangre de los vasos sanguíneos, destrozando músculos y nervios, agudizando con cada giro de las banderrillas, cuyo gancho rasgaba en la herida agravando el dolor. Él se debilitaba cada vez más, fatigado, confundido, herido, humillado... 
Y lanzas más grandes que derrotaban cualquier ansias de lucha. No había limite en tal tortura, dónde un público cómplice e inhumano no cedía clemencia.
Veía sostener en aquellos órganos de manipulación física su oreja.
Él, fatigado, respiraba con dificultad, para que ya el aire no sólo lllegara a sus pulmones, sino a todas sus extremidades, a todos los rincones, para mantenerse en pie sólo un poco más. Mientras chorreaba la sangre por toda su cara que, no llamaba más la atención, que el brillo de sus ojos. Que te hacían sentir por un momento toda ese sufrimiento y tristeza.
Y le toreaban una vez más, él ,cabizbajo, abatido, sólo avanzaba a la espera de que aquel humano le ayudase. 
Él ya lo sabía, conocía el final...
Bajo los cohetes que festejaban el comienzo de unas fiestas populares un año más, se consumía entre agonías, ahogado en su propia sangre, la misma que ayer le daba la vida. 


martes, 12 de abril de 2011

Discordia

Siente el frío de una llamada
que avanza y detiene el pulso.
Empieza a sentir aunque no quieras.
Fuego... agitado y salvaje.
Pilares inestables.
Intenta hacer equilibrio sobre ellos 
sin terminar cayendo, inútilmente.
Él era el viento que me revolcaba
entre el pasado y desgarraba mis recuerdos.
Quién me recordaba que después 
de los malos momentos,seguía viva.
Cargaba con mis apuros y mis miedos,
que tantos años arrastraba conmigo,
intentando en vano olvidarlos.
Él me hacía aferrarme a ellos
y dejarlos ir.
Yo era luz tenue y débil, 
y él... rastrojo que arde 
cuando me descuido.
Que eran mentiras y no sueños,
de esos que creas cuando empiezas a creer en algo.
Que arrastraba a juicio nuestras almas sin misericordia
Olvidamos que tu tumba es donde está tu corazón.
Que se vuelve frío y de piedra.
Tan vulnerable...tan pálido,
tan fuerte, tan agitado ...
Y es ahí donde empieza el mal de una floración.
Tan cerca del amor, tan cerca del odio.




sábado, 9 de abril de 2011

Hoy no voy a levantarme

Desde la ventana el reflejo
del sol sobre los árboles
parecía collage de otoño

Hoy no pienso levantarme.

Me quedaré en mi memoria de moscas,
en el recuerdo de los días de cama,
en aquellos soles de la infancia.

Hoy no voy a ir a molestarte.

Me he refugiado en plácidos lugares,
sitios de memoria en sepia.

Pasar desapercibida
como el gato que salta de improviso
y va partiendo las esquinas.
Cómo los pétalos de las macetas de los balcones
que se arrastran por las aceras.
Entrar sin miedo en las zarzas,
y salir de ellas como si nada, sin miedo.

Hoy no voy a levantarme.

Me quedaré a observar las palomas
que revolotean sobre el campanario
al tan-tan de las campanas.
A mirar las hojas que flotan
en la piscina de aguas verdes,
que parece estanque de nenúfares.

Hoy no iré a molestarte
ni pondré en la lengua el deseo
ni dejaré que mires bajo el vuelo
de mi falda de lunares.

Voy huyendo por los callejones
escapando de las miradas,
y si me descubren...

Diré que no era yo 
la que volvía andar
por estos lugares....


jueves, 31 de marzo de 2011

Sueños del Albaicín


Alguien pronuncia tu nombre
en las noches oscuras
alguien te busca
y tú no escuchas.
Plata fundida corre entre las piedras
parece espejo
donde el Albaicín y la Alhambra
se reflejan.

Cruce al tiempo detenido
al tiempo agazapado.
Hilando de azul tus mañanas,
rozándote el viento
como dedos que tocan un arpa.

Por los aljibes susurra el agua
y no hay más que hueco en sus entrañas,
lo que suena es una leyenda 
dormida en tu alma.

Y a la luz de luna llena
de madrugada y estrellas
el Paseo de los Tristes bruñido queda.
Se escuchan los ecos
de los muertos,
que no son ecos, sino lamentos.

¡Ay, Albaicín querido!
¿Quien te abandonó al otro lado
del camino?
¿Quién destruyó tus puentes?
¿Fue el mismo que te condenó
a la soledad y al olvido?
¡Pobre Albaicín querido!

No llores más,
que hasta llorando 
a la luna encelas.
No derrames más lágrimas
que abasto no dan los poetas
en convertir tu belleza en poemas.

Las torres de la Alhambra
ya no vigilan sus murallas
tiene los ojos puestos
en sus calles estrechas
y empedradas.
¡Ay Albaicín que prendas!
¡Con tus cármenes y fuentes!
¡Miradores y plazas!


miércoles, 30 de marzo de 2011

Muñeco Roto


¿Dónde dejaste esos lugares a dónde una vez viajaste?
Donde el tiempo volaba
entre polvos mágicos
que daban alas para volar.
Ahora son sólo alas rotas
que quebraron.
Obligado a crecer
cuando aún
eras pequeño.
Obligado a ser valiente
cuando son tus propias lágrimas las que lloras,
y tu propia sangre la que derramas.
Obligado a abstenerse,
cuando trepan arañas por tus tripas
y detonan en bombas,
que revientan las entrañas.
Provocados por la tormenta de arena,
que aviva con el fuego de tu boca.
Que me cuentan hoy los cuentos, que no hay princesas en las torres más altas.
Princesas de inocencias interrumpidas, princesas de sueños rotos.
El jardín es sólo el vacío
dónde dejó de brillar el sol.
Y el chirriar de los columpios
cesaron de crear dulce melodía
de tiempos de paz.
Donde los brujos 
esclavizan a los niños.
Despojados del jardín,
¿acaso llegaron a saber lo que era jugar?
Todos los niños olvidados,
desterrados del jardín de su infancia.





martes, 29 de marzo de 2011

De tu ventana a la mía

Me senté a esperar para verte algún día.
Y no eran más que tiempos pasados los que guardaba en mi espera.
Y debía saber que estaba equivocada, que no eran más que lágrimas negras.
Y no puentes que alzaban y unían caminos.
Sólo la espera torcía el destino, que no era más que turbio pesar.
Hoy he vuelto a esperar con una alegría nueva, pues no hay montes ni caminos,
de tu ventana a la mía.
Sólo el reflejo de tu rostro y tu mirada en mi ventana.
Y es el mío el que te mira desde la tuya.
De tu ventana a la mía no hay más distancia que,
un camino de hoja de laurel que con susurros y cuchilleos guardan
algunos recuerdos que se anhelan,
recuerdos que llegan en días como hoy,
el crujir de las maderas que me llevaba a tu casa...
El frescor de menta y eucalipto...
Esos recuerdos que llaman al destino
Al camino que va de tu ventana a la mía.




Amigo Fiel

Aún en la noche un débil brillo de luz derrumbaba ánimo alguno.
Cuando el corazón encogía como trapos húmedos estrujados.
Que sentía la pena más profunda, hasta que el alma se retorcía de dolor. Y luego quedaba el último aliento que salía trepando con uñas afiladas, por sólo ver la salida una vez más.
Desplomado, intentaba aferrarse a la vida con vigor,cómo quién corre para coger el último tren de vuelta a casa.
Parpadeaban aquellas pupilas que revelaban congoja y agonía. Sollozos inconsolables.Lágrimas secas que quedaban marcadas en la cara. Reflejaba el sufrimiento arrastrado de toda una vida. Ya ni lo palos ni las pedradas podían agudizar el dolor.
La sangre que brotaba de la herida.... La afrenta que yacía en el alma por tal injusticia.
El error de nacer en un mundo despiadado.
Su destino estaba escrito, pasado enturbiado, futuro incierto, el presente no era mejor.
Apenas había percibido aquellas sensaciones de las que muchos ni nos percatamos.
Siendo desterrado de la vida, sus ansias de vivir fueron en vano.
Pero se despedía de ella con un último movimiento de cola.


domingo, 27 de marzo de 2011

Costa Tropical

Que me llamó la atención...
desde lo lejos
pude observar,
que alguien con  más ternura,
que yo,
miraba el mar.

Su pose en una roca,
admiré desde abajo,
aquella gaviota.
Que no dejó de mirar el mar
hasta desaparecer el último
rayo sobre las olas.

Anhelando el mar
va de la soledad,
con rasgado vuelo
tras la huella de su bandada
en el cielo.

Dos veces volvió la vista atrás,
que fueran su vega
y el castillo de salobreña
su despedida,
y por último el mar.

[...]

Y el faro distante
rompe claros en la niebla
sobre el mar tonante
que con las rocas golpea.

Al alba ya se oye el graznar,
los pescadores del puerto
alcanzaron alta mar,
y acompañando el viaje,
desde el mastíl, las gaviotas,
cortan el aire.

Se lanzan al agua las gaviotas
y al aire las redes
entre espuma blanca y olas
unos se salvan y otros mueren.

Y a la recogida de redes,
con el barco,las gaviotas,
al puerto vuelven.
¡Sí, ya huele!
en Motril ya huele
a pescado
al llegar los barcos
con las redes.

[...]



Vigila la gaviota,desde lo alto de la colina,
en los muros del castillo mudéjar,
posada.Reposa sus alas la ave viajera
han sido muchos los vientos y mareas.


Ahora vuela por la costa
por la costa de Almuñécar
algunos la vieron
por el Acueducto de la Carrera,
que ya se paró en el Majuelo
ha dejar sobre los árboles su huella.


Vuela con afán de alcanzar el mar
antes que el sol desaparezca
buscando algo para pescar para la cena.
Aleteando entre las olas
junto a sus compañeras.
en el  mar bravío, sube la marea.

Debatiéndose entre las olas
viene ahogándose en dolores
 hasta alcanzar la gaviota la playa desierta.
Tumbada sobre las piedras
es mancha blanca y oscura,
huesos rotos, plumas y arena.


Mira al mar con ternura
pues sabe que esta vez sí es la última.
Mar tranquilo y amenazante
le da vida, le da muerte.



Estampas

¿Cómo se verá la luna esta noche?
Observando las profundidades del agua,
dormida me quedé.

Ese paisaje de riberas cenagosas
y el río que traslada esta noche
la luna en sus aguas.

¿Hasta dónde llegará su reflejo?

Ese arrullo suave
que pronto se volvió furioso
despertando de un mundo misterioso.

Balanceaba el viento temido,
como cientos de caballeros
con caballos y armaduras,
rugiendo esta noche
el aire conmovido.

Y a la orilla del río
se bañaban las esquirlas
del tiempo que ya pasó.
Se ahogaron infinitos instantes
de momentos ...
De antes.

Nadie sabe de las flores,
de sus colores
u olores.
De esos nardos,
de orquídeas y daturas.
Tantas ebrias miradas
que alguna vez capturaron,
esas flores nocturnas 
olvidadas quedaron.

La luna me miraba
desde los árboles vacíos
que el invierno
desnudaba.
Desde el puente de piedra
que sobre el agua 
se apoyaba.

Exangüe
de noches solitarias,
de lo que tengo
y no tengo.
De lo que ya
exilia mi alma.

Aquí sentada,
en mis paisajes de monólogos
observándolo todo.

Hoy solo quiero sentir,
que pensar,
puede confundir.




sábado, 26 de marzo de 2011

Disfraces

Disfraces... los hay de todo tipo
de todos los tamaños, aptos
para cualquier edad.
Disfraces buenos, 
disfraces malos,
y de los que nunca llegan adivinarse
que tipo de disfraz es.
Nos ayudan a fingir,
a engañar a los demás.
Con los disfraces podemos llegar a ser 
quién queramos,o lo que no queremos ser...
¿Quién no se disfraza alguna vez?