Hay quién persigue tu pista para alcanzar tu vuelo.
Y no sabían de ti...Ni de lo que te gustaba hacer...
Ni cómo perseguías las gotas que escapaban de la fuente,
que saltaban juguetonas entre la piedra de mármol blanca.
Relucientes bajo los rayos dorados que acariciaban tu piel.
Que te gustaba oler entre la hierba
las señales ancestrales.
Y te gustaba la primavera por su brillo
aunque todos apostaban por los colores.
Entre las miradas perplejas
que dejabas a tu paso,
¡el descubrimiento ante lo insólito!
Cómo decir que eras un pájaro exótico
de plumaje vivo,
que despierta todos los sentidos.
Que dabas vida
en los lugares más lúgubres.
Sentía en el alma
todos esos sentimientos
que sólo me llegaron a rozar.
Ávidos y audaces.

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