martes, 12 de abril de 2011

Discordia

Siente el frío de una llamada
que avanza y detiene el pulso.
Empieza a sentir aunque no quieras.
Fuego... agitado y salvaje.
Pilares inestables.
Intenta hacer equilibrio sobre ellos 
sin terminar cayendo, inútilmente.
Él era el viento que me revolcaba
entre el pasado y desgarraba mis recuerdos.
Quién me recordaba que después 
de los malos momentos,seguía viva.
Cargaba con mis apuros y mis miedos,
que tantos años arrastraba conmigo,
intentando en vano olvidarlos.
Él me hacía aferrarme a ellos
y dejarlos ir.
Yo era luz tenue y débil, 
y él... rastrojo que arde 
cuando me descuido.
Que eran mentiras y no sueños,
de esos que creas cuando empiezas a creer en algo.
Que arrastraba a juicio nuestras almas sin misericordia
Olvidamos que tu tumba es donde está tu corazón.
Que se vuelve frío y de piedra.
Tan vulnerable...tan pálido,
tan fuerte, tan agitado ...
Y es ahí donde empieza el mal de una floración.
Tan cerca del amor, tan cerca del odio.




1 comentario:

  1. El odio y el amor se encuentran distanciados por un simple paso, una sencilla zancada y delante un valle desolado, donde las flores se marchitan si no reciben cuidados, pues se encuentran alejadas de las nubes y los ríos, perdidas en la incertidumbre de nuestros propios sueños.

    Es agradable venir a tu espacio y encontrar versos llenos de tu propia espiritualidad, es como sentir una brisa fresca en la cara, en una noche calurosa de agosto.

    Aquí huele a poemas.

    Una poesía muy interesante, me pasaré a menudo por aquí.

    Un saludo.

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